Esperando a Old Man’s Child en Bs As

Por Matías Gallardo

Tom Rune Andersen Orre (o simplemente, Galder) es un verdadero veterano del black metal noruego. Tal vez el reflejo inmediato sea asociarlo con su paso por Dimmu Borgir, con quienes durante 24 años recorrió múltiples veces el mundo y alcanzó un éxito pocas veces visto en el género. Sin embargo, el guitarrista está activo desde fines de los 80 cuando se sumó a la horda de adolescentes fascinados con el metal más extremo que empezaron sus propios proyectos. En su caso, primero fue Requiem, una banda de covers de Metallica y Slayer, y después el que sería el proyecto de una vida: Old Man’s Child.

Reactivado desde 2019, el grupo —que en esta encarnación cuenta con la ayuda de los músicos de la banda Susperia, incluído su compañero de años, el baterista Tjodalv— se encuentra en su momento de mayor actividad. Mientras ultiman los detalles de un nuevo disco de estudio, a las inevitables presentaciones en festivales europeos le siguió una gira sudamericana que acaba de comenzar bajo el nombre “Return to the Throne” y que traerá a OMC por primera vez a Buenos Aires el próximo 24 de septiembre en Uniclub.

Aprovechando la ocasión, repasamos tres momentos clave en la carrera de la banda.

3“Born of the Flickering” (1996)

Después de “In the Shades of Life”, el EP de 1994 con el que irrumpió en la escena, Old Man’s Child editó un disco debut que se paraba firmemente en el terreno del black metal, pero mostraba desembozadamente sus intenciones melódicas. En ese sentido, con su producción cuidada y la presencia de teclados atmosféricos y guitarras acústicas, el disco funcionó en espejo a lo producido por grupos como Dissection, Dawn, Necrophobic o Sacramentum en Suecia. Con su balance justo entre crudeza y refinamiento, “Born of the Flickering” le abrió a Galder y compañía las puertas de Century Media y de una distribución internacional que llevaría el nombre de Old Man’s Child más allás de las fronteras de Escandinavia.

2“The Pagan Prosperity” (1997)

Un año después, llegó el disco que marcaría la carrera de Galder para siempre. En los cinco minutos y medio de la inicial “The Millenium King” se condensan todas las intenciones del disco: facilidad para los riffs memorables, una musicalidad innegable (incluso en la rareza de incluir un solo) y una producción prístina donde cada instrumento brilla. La presencia del heavy clásico, el power y el thrash vuelve a ser notoria e, incluso, más patente que en grabaciones previas. En momentos donde el black metal se expandía por el mundo y su sonido se abría en todas las direcciones, Old Man’s Child encontró una dirección que profundizaría con cada nuevo álbum.

1“In Defiance of Existence” (2003)

Editado mientras se encontraba en el pico de éxito de Dimmu Borgir, lejos de ser una nota al pie, “In Defiance of Existence” fue otra sólida entrega de un Galder que se encontraba evidentemente inspirado. Sin llegar a los extremos del sinfonismo empalagoso de su por entonces banda principal, se nota la contaminación cruzada entre ambos proyectos, y las canciones de este quinto disco son ambiciosas pero nunca pierden el filo. La producción de Fredrik Nordström es tal vez la mejor en la carrera de la banda, y la incorporación de Nick Barker en la batería fue una garantía de solidez. Solidez que, valga decir, no se mantuvo en los sucesivos “Vermin” (2005) y “Slaves of the World” (2009).

  • Old Man’s se presenta el jueves 24 de septiembre en Uniclub. Anticipadas a la venta.

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