Thrash de culto en Buenos Aires: esperando a Forbidden, Vio-Lence y Venom Inc.

7 de febrero en Lucille

Si hay una palabra que define a este show es culto.. bueno, culto e historia. Pero no desde la nostalgia, sino desde algo bien concreto: discos, riffs y nombres que ayudaron a darle forma al thrash y al metal extremo tal como los entendemos hoy, y todos ellos reunidos en una misma noche en Buenos Aires.

El próximo 7 de febrero en Lucille, la ciudad de Buenos Aires recibe un combo que parece pensado por alguien que se pasó la adolescencia con un walkman lleno de cassettes grabados a fines de los 80: Venom Inc., Vio-Lence y Forbidden. Tres bandas con recorridos distintos, pero atravesadas por algo en común: todas dejaron una huella muy clara en la evolución del sonido más agresivo del metal.

Además, la velada contará con 3 bandas locales: primero será el turno de Zarkas, luego los experimentados Dark Warrior y también Tungsteno.

En el plano internacional, la noche arranca con el peso propio de Venom Inc., herederos directos del legado de Venom, una de las bandas más influyentes en el nacimiento del black metal, el thrash y buena parte de la estética extrema que vino después. La banda tiene al frente a Demolition Man, el mismo que grabó discos como Prime Evil con Venom.

Desde la Bay Area llega Vio-Lence, pieza clave del rompecabezas thrash de fines de los 80. Con Eternal Nightmare como carta de presentación, su propuesta siempre fue más cruda, más directa y visceral, adelantándose a varias de las características que después se volverían habituales en el thrash moderno y el crossover.

Y para el cierre, llegará el regreso de Forbidden, una de las versiones más técnicas y pulidas del thrash californiano. Discos como Forbidden Evil y Twisted into Form mostraron que la velocidad podía convivir con la precisión y la complejidad compositiva sin perder agresividad. Esta vez, al histórico Craig Locicero se le suma el baterista Chris Kontos (de pie, por favor). Su presencia en esta fecha convierte el show en una oportunidad poco frecuente para escuchar a semejante baterista en acción.

Más que un recital, esta fecha se perfila como una celebración de una época irrepetible, donde la creatividad, la velocidad y la agresión empujaron al metal hacia terrenos cada vez más extremos. Una cita obligada.

3 bandas, 3 discos: ¿Cuál es el álbum más clásico de cada banda?

3Venom Inc. – Ave (2017)

Lejos de ser un simple ejercicio de nostalgia, Ave funciona como una reafirmación del legado que Venom ayudó a construir décadas atrás. Con miembros históricos como Demolition Man y Mantas retomando ese sonido primitivo, sucio y directo, el disco recupera la esencia de los primeros años del metal extremo, pero con una producción más moderna que potencia el impacto. Riffs simples y efectivos, una atmósfera oscura y esa sensación constante de peligro hacen que Ave suene como un puente entre el origen del black/thrash y su proyección en el presente. Es, en muchos sentidos, una declaración de vigencia más que un recuerdo del pasado.

2Vio-Lence – Eternal Nightmare (1988)

Hay que sincerarse: costó no elegir Oppressing the Masses, pero las hordas del thrash siempre prefirieron Eternal Nightmare. Y además tiene arte de tapa del maestro Ed Repka. El debut de Vio-Lence es uno de esos discos que capturan el momento exacto en que el thrash empezaba a tensar sus propios límites. Más crudo y desbordado que muchos de sus contemporáneos de la Bay Area, Eternal Nightmare se apoya en riffs filosos, cambios de ritmo constantes y una agresividad casi caótica que anticipa rasgos que después serían habituales en el thrash más moderno y el crossover. La voz histérica e histórica de Sean Killian y la guitarra afilada de Phil Demmel terminan de darle identidad a un álbum que suena urgente, incómodo y visceral, como si cada tema estuviera a punto de desbordarse. ¿Clásico? No: clasicazo.

1Forbidden – Forbidden Evil (1988)

Con su debut, Forbidden mostró otra cara del thrash californiano: velocidad y agresión, sí, pero también precisión quirúrgica y un nivel técnico poco común para la época. Forbidden Evil combina riffs vertiginosos con estructuras más elaboradas y una ejecución impecable que deja en claro que el género también podía crecer hacia terrenos más complejos sin perder intensidad. La voz de Russ Anderson, versátil y potente, se mueve con naturalidad entre pasajes veloces y secciones más melódicas, aportando un matiz que distingue al disco dentro de la camada de lanzamientos clave de fines de los ’80s. Un dato no menor: la batería la grabó Paul Bostaph, que luego sería el baterista de Slayer. Otro dato no menor: Robb Flynn de Vio-Lence y Machine Head compuso 3 temas. Último dato no menor: es un discazo de puro thrash.

  • Forbidden, Vio-Lence y Venom Inc se presentan el sábado 7 en Lucille, Gorriti 5520.

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