Por Carlos Noro
La vuelta de BLACK LABEL SOCIETY a la Argentina trae un dato que dice bastante por sí solo: la fecha del 28 de abril de 2026 en Teatro Flores se agotó y eso empujó la suma de un segundo show, el 27 de abril en Palermo Groove. No es un detalle menor. La banda ya había agotado su visita de 2019 en Teatro Vorterix, pero esta vez el regreso se expandió: dos noches en Buenos Aires y una sensación de convocatoria que, para ellos acá, marca un escalón distinto.
Esto el fondo tiene lógica. La historia entre Zakk Wylde y Ozzy Osbourne fue tan larga, tan pesada y tan determinante que sería raro que BLACK LABEL SOCIETY no estuviera atravesada por esa marca. A veces aparece de frente. Otras, se mete por abajo: en una melodía, en cierta forma de frasear, en ese equilibrio entre riff ganchero y el estribillo de puño en alto. Más que cinco homenajes literales, estas son cinco canciones donde la sombra de Ozzy se escucha de verdad.
1“Ozzy’s Song” — Engines of Demolition (2026)
No hay mucho que explicar acá. Es la despedida directa. Zakk contó que la escribió después de la muerte de Ozzy y que terminó siendo una forma de procesar esa pérdida con una guitarra colgada. Dentro de Engines of Demolition el disco que la banda lanzó este año, el tema pega distinto porque baja la guardia y deja entrar algo mucho más personal. El dato de color es que el solo lo grabó con “The Grail”, su Les Paul más emblemática, la misma asociada a sus primeros años junto a Ozzy. No sólo le escribió una despedida: también la tocó con una guitarra cargada de memoria.
2“Stillborn” — The Blessed Hellride (2003)
Acá la conexión no se adivina explícita: Ozzy está adentro del tema. Por eso “Stillborn” sigue siendo el puente más obvio entre el Zakk de Ozzy y el de BLS. Pero además la canción cayó en el momento justo, cuando BLACK LABEL SOCIETY empezaba a afirmarse de verdad como banda propia, ya no sólo como el vehículo alternativo de Zakk. The Blessed Hellride tuvo mucho de eso: olor a motor caliente, riffs gordos y una identidad cada vez más marcada en uno de los mejores discos del grupo.
3“Bleed for Me” — 1919 Eternal (2002)
Este tema pertenece a ese momento en que Zakk todavía estaba terminando de separar los mundos. 1919 Eternal suena muchas veces como un disco que todavía arrastra la lógica compositiva de la etapa Ozzy, pero ya empieza a mostrar con claridad qué iba a ser BLACK LABEL SOCIETY cuando terminara de afirmarse sola. “Bleed for Me” tiene justo eso: melodía, peso, dramatismo y una tensión muy propia de una transición todavía viva.
En aquel momento se dijo que parte del material de 1919 Eternal venía de canciones pensadas para la órbita de Down to Earth y que quedaron afuera por sonar demasiado a BLACK LABEL SOCIETY. Si eso no es una forma rara y perfecta de homenaje, pega en el palo.
4“Suicide Messiah” — Mafia (2005)
Para cuando llegó Mafia, la banda ya no tenía que rendir examen ante nadie. El disco fue más directo, más seco, más inmediato. Y “Suicide Messiah” resume muy bien esa etapa: Zakk ya no sonaba como alguien citando a Ozzy, sino como alguien que había absorbido parte de ese idioma hasta volverlo propio. Si a esto le sumamos que la voz de Zakk parece la de un Ozzy más filoso, la relación es evidente.
5“Disbelief” — Grimmest Hits (2018)
Este es el menos obvio, pero también uno de los más ricos. Acá el vínculo ya no pasa tanto por el Ozzy solista, sino por la raíz sabbathiana del asunto: riff arrastrado, clima oscuro, esa sensación de peso que avanza como un camión sin apuro. Seguramente poco le importe a Zakk el parecido con “A National Acrobat” a quien luego salió a girar con un proyecto llamado Zakk Sabbath
- Black Label Society se presenta el 27 de abril el Groove y el 28 de Abril en Teatro Flores








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