Esperando a Tom Morello en Buenos Aires

11 de marzo de 2026 en el Deseo Club

Por Carlos Noro

La figura de Tom Morello ocupa un lugar singular dentro del rock contemporáneo. No solo por haber redefinido el lenguaje de la guitarra eléctrica en los años noventa, sino también por haber sostenido durante más de tres décadas una postura política explícita en una escena donde muchas veces el compromiso suele diluirse con el éxito. En su caso, música y militancia forman parte de la misma identidad artística.

La irrupción de Morello en el mapa global se produjo con Rage Against the Machine, banda que desde 1991 construyó una de las propuestas más explosivas de la década. El cruce entre metal, funk, hip hop y discurso político convirtió a discos como Rage Against the Machine o The Battle of Los Angeles en obras fundamentales del rock pesado moderno. En ese contexto, la guitarra de Morello funcionó como un elemento disruptivo: lejos de los clichés del virtuosismo metalero, desarrolló un estilo basado en la manipulación del instrumento como si fuera una máquina sonora.

Utilizando el selector de pastillas como un interruptor rítmico, el kill switch para crear cortes abruptos y armónicos manipulados como percusión, Morello logró que la guitarra produjera sonidos que parecían más cercanos a un sampler o a una bandeja de DJ que a un amplificador de rock. Esa forma de pensar el instrumento redefinió el rol de la guitarra dentro del metal alternativo y se convirtió en una influencia directa para buena parte de la generación posterior.


Tras la primera disolución de Rage en 2000, Morello amplió su recorrido musical. Con Audioslave, junto a Chris Cornell, exploró un territorio más cercano al hard rock clásico, con riffs amplios y solos más melódicos. Paralelamente desarrolló su proyecto folk The Nightwatchman, donde retomó la tradición de la canción de protesta estadounidense con una guitarra acústica y letras explícitamente políticas. Esa dualidad —la distorsión eléctrica por un lado y la canción militante por otro— muestra dos caras complementarias de su identidad artística.

La dimensión política, de hecho, es inseparable de su figura. Morello creció en un entorno profundamente atravesado por el activismo: su madre fue una militante por los derechos civiles y su padre un diplomático keniano vinculado a movimientos de liberación africanos. Más tarde estudió Ciencias Políticas en Harvard University, una formación que ayudó a consolidar su mirada crítica sobre la cultura y el poder. Ese trasfondo se refleja tanto en las letras de RAGE AGAINST THE MACHINE, escritas junto a Zack de la Rocha, como en su participación en organizaciones como Axis of Justice.

En los últimos años esa militancia volvió a ocupar un lugar central en su discurso público. Morello se convirtió en una de las voces más críticas del expresidente estadounidense Donald Trump, denunciando repetidamente lo que considera una deriva autoritaria dentro de la política estadounidense. En distintas entrevistas y publicaciones en redes sociales advirtió sobre el uso de retóricas nacionalistas extremas y sobre el peligro de normalizar discursos que, según él, evocan consignas históricamente asociadas al fascismo.


La postura de Tom no quedó solo en declaraciones. Morello ha participado en conciertos solidarios, manifestaciones y eventos organizados para apoyar causas vinculadas a derechos civiles, inmigración y justicia social. En ese sentido, su actividad pública funciona como una extensión natural de la estética política que ya estaba presente en la música de RAGE AGAINST THE MACHINE desde los años noventa.

En paralelo, su presencia musical sigue activa. Continúa realizando colaboraciones con distintos artistas, participando en proyectos colectivos y subiendo al escenario en contextos que combinan música y activismo. Más que un músico retirado en su legado, Morello se comporta como un artista que entiende el presente como un campo de intervención permanente.

Ese cruce entre experimentación sonora y compromiso político explica por qué su figura sigue siendo relevante. Tom Morello no solo cambió la forma en que puede sonar una guitarra eléctrica: también demostró que el rock todavía puede ser un espacio de confrontación cultural. En su universo creativo, cada riff puede funcionar como una invención estética, pero también como un gesto político que recuerda que la música —cuando decide incomodar— sigue teniendo la capacidad de sacudir el orden establecido.

En ese marco también se inscribe su carrera solista, que en los últimos años adquirió una presencia cada vez más fuerte. Bajo su propio nombre y también a través del proyecto The Nightwatchman, Morello desarrolló un repertorio que mezcla canciones de protesta con su clásica experimentación guitarrera. Sus presentaciones actuales suelen combinar material solista con revisiones de temas de RAGE AGAINST THE MACHINE y AUDIOSLAVE, en un formato que puede ir del set acústico militante a la descarga eléctrica.

Ese será justamente el espíritu del show con el que regresará al país: Morello se presentará el 11 de marzo de 2026 en el Deseo Club de Buenos Aires con su formato Electric Full Band Show, un concierto donde recorrerá distintas etapas de su trayectoria y donde la guitarra volverá a funcionar como vehículo musical y político al mismo tiempo.


  • Morello se presentará el 11 de marzo de 2026 en el Deseo Club de Buenos Aires