Carlos Busqued Q.E.P.D

Por Sihuen Yema

Hace unos años bajé de una página norteamericana una película argentina sin darme cuenta que lo era. Se trataba de El otro hermano (2017) de Adrián Caetano y protagonizada por Leonardo Sbaraglia Y Daniel Hendler. La película me gustó mucho y sentí que seguramente se basaba en alguna novela. Cuando averigüé que estaba inspirada en Bajo este sol tremendo (2009) de Carlos Busqued, conseguí el libro y lo leí casi de un tirón.

La novela era algo, efectivamente, tremendo. Algo pesado, algo denso. Como estar a pleno rayo del sol en Roque Pérez, el pueblito de Chaco en que había nacido el autor, mientras se escuchaba algún grandes éxitos del Funeral Doom más denso y angustiante. Era una obra que reflexionaba sobre el vacío de la existencia mientras nos mostraba la vitalidad de la violencia heredada de la última dictadura.

Comencé a buscar más libros de Busqued y me enteré de que solo tenía ese, por lo que decidí leer entrevistas. En seguida noté dos cosas: Una, que era un tipo terriblemente particular y con una pésima autoestima (al menos en ese momento de su vida). Decía frases como: “Yo escribo para que se me perdone lo que soy” o “Éxito es ser hijo de ricos. El resto es cagarse de odio y ver cómo pelearla.” Lo segundo era que, en lugar de vestirse como intelectual de café para las fotos de las entrevistas, elegía usar remeras de Iron Maiden, Mötorhead o Cannibal Corpse. Cuando lo vi así vestido dije: “tengo que entrevistarlo para la Jedbangers”.

Probablemente haya sido una de mis peores ideas. Lo contacté por las redes sociales y me llevó semanas que me responda (y eso luego de mucho insistir). En un principio no quiso ser entrevistado porque, según me dijo, “no creo que lo mío le importe a nadie”. Finalmente lo convencí y tardó en responder al sencillo cuestionario que le había enviado, en el interín había perdido el interés por la música pesada y sus respuestas no dejaron nada sustancioso.

Se lo notaba vacío. En una entrevista dijo que para su novela había dejado todo y que no sabía acerca de qué escribir. Él era profesor en la U.T.N., la literatura no era su vida. No tenía ideas e ignoraba si alguna vez crearía algo nuevo.

Afortunadamente encontró inspiración, pero ya no en la ficción. Como no pudo nunca despegarse del costado oscuro de la vida, siguiendo los pasos de Truman Capote en A sangre fría editó Magnetizado (2018), una obra de No-ficción producto de las entrevistas realizadas a Ricardo Melongo que a principios de los ´80 asesinó a varios taxistas. Como Melongo mostraba trastornos de personalidad no fue recluido en una cárcel común y es al día de hoy uno de los presos más antiguos del país. En la obra no juzga al asesino en ningún momento y es por esto que se transmite tan bien el vacío que sentía el propio Melongo a la hora de asesinar, un vacío muy similar al que percibí en el propio Busqued.

No escribió más. Salvo que contemos sus hilarantes y nihilistas participaciones en las redes sociales, donde destilaba todo su odio contra todas las ideologías, pero sobre todo contra las masificaciones y el pensamiento y comportamiento de rebaño. Siempre tuvo una actitud marginal y ajena a las reglas. No era un revolucionario, tampoco servil, simplemente un tipo que hacía su camino y escribía muy bien.

Escribo esto hoy lunes 29 de marzo, día en que Carlos Busqued falleció en un accidente doméstico en su casa. Argentina se pierde un escritor absolutamente necesario, distinto y alejado del snobismo de la academia. Si no lo leyeron es un buen momento para empezar.

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