Hoy, 27 de septiembre de 2026 se conmemoran 40 años del fallecimiento de Cliff Burton, el ex bajista de Metallica. En 2016 Jedbangers tradujo al castellano y editó en Argentina la versión expandida del libro «To Live is To Die: Vida y Muerte de Cliff Burton de Metallica», el libro biográfico de Joel McIver. A continuación, y con motivo de homenajear el gran Cliff, publicamos un pequeño extracto del Capítulo 8, donde el autor retrata lo sucedido entre enero y diciembre de 1985, cuando Metallica se preparaba para grabar un disco titulado «Master of Puppets» donde el grupo llegaría a refinar su propuesta a niveles nunca antes imaginados. Y nada de eso hubiese sido posible sin el inmenso aporte de Cliff…
[To Live is To Die – Extracto capítulo 8]
Una vez más, Ross Halfin fotografió a la banda durante las nuevas sesiones de grabación. “Los hice cargar mi equipo alrededor de un kilómetro a través de un campo en la nieve”, recuerda Ross. “¡Eso fue antes de darnos cuenta de que la valla tenía una puerta en ella y que podríamos haber caminado solo unos metros! De todas formas, no tuvieron problemas. Fueron muy buenos haciendo fotos: todos ellos, Cliff incluido, pudieron ver la razón por la que valía la pena hacer las fotos”.
En este caso, los resultados hablan por sí mismos. Es posible que hayas visto las fotos que Ross tomó de la banda, enmarcadas dramáticamente por la nieve y la oscuridad. Metallica, y especialmente Cliff, se veían como hombres que sabían exactamente lo que estaban haciendo y hacia dónde se dirigían. A la luz de los acontecimientos que les esperaban al año siguiente, por supuesto, esto no era cierto. Lars explicó recientemente: “No recuerdo que pensáramos demasiado en el futuro. Siempre estuve muy atrapado en el presente. De donde yo vengo, en Dinamarca, no es muy común toda esa cosa norteamericana sobre tener objetivos. En Estados Unidos te enseñan desde muy temprano que debés tener metas. Nunca creí en eso. Siempre estuvimos muy cómodos en el presente, en nuestro pequeño mundo, avanzando con los ojos tapados”.
“Había una sensación tácita y casi inocente -o ignorante- de que tarde o temprano la gente se abriría a lo que estábamos haciendo”, continuó Lars. “Eso no quería decir que nosotros se lo haríamos más fácil. Pero cuando continuamos componiendo canciones… sabíamos que tarde o temprano la gente comenzaría a entendernos. En San Francisco, Nueva York o Chicago, ya estaba sucediendo. Pero no era el caso en Wichita Falls. Y casi desde el principio sabíamos que nuestra mejor oportunidad para lograrlo era salir de gira constantemente. No hablo de esas giras de 40 días en las que las bandas dicen, ‘no puedo soportarlo, tengo que volver a casa’. Nosotros hacíamos giras de dos años y le refregábamos nuestra música en la cara a todo el mundo”.

El tercer disco demoró tres meses en ser grabado y Metallica terminó volviendo a casa para dar algunos shows en California a fines de ese año. La decisión de crear su tercer disco en Dinamarca resultó la más adecuada, reflexionó Lars, quien dijo que su plan inicial había sido hacer el álbum en Estados Unidos. “Esta vez, los tres chicos norteamericanos en la banda decían, ‘¡Grabemos el próximo disco en casa!’. No queríamos grabar en San Francisco porque tendríamos a todos nuestros amigos visitándonos, por lo que pensamos que Los Ángeles sería un buen lugar para hacerlo. Pero el co-productor Flemming y yo pasamos una semana buscando estudios de Los Ángeles y ninguno estaba a la altura de Sweet Silence en Copenhague. Muchos de los estudios de Los Ángeles nos parecían muy corporativos, con secretarias en todas partes y con muchas bandas grabando cortes de difusión. Y como íbamos a estar en el estudio mucho tiempo, queríamos un lugar donde realmente estuviéramos cómodos. Así que dijimos: ‘¡Volvamos a Dinamarca!’”.
A través de la banda y sus allegados comenzaron a surgir rumores de que el nuevo disco contaría con algo bastante especial de parte de Cliff. “Hay cosas que me sorprendieron y también van a sorprender a mucha gente cuando las escuchen”, predijo Lars, “especialmente ‘Orion’, el instrumental. Cliff apareció con una pieza que suena muy diferente a todo lo que hicimos antes. Para mí suena como una canción de folk sueco. Nos gustó mucho escucharla y tocarla, por lo que armamos toda la canción en torno a esa parte del medio”.
Los aficionados a las impresionantes actuaciones de Cliff en Kill’Em All y Ride The Lightning estaban intrigados. Se esperaba que Cliff -que ahora era el bajista virtuoso más respetado de la nueva escena del metal extremo- tuviera su mejor desempeño hasta el momento y que su actuación fuese madura, en sintonía con el nuevo nivel de experiencia alcanzado por la banda como conjunto. Esta admiración era compartida por sus compañeros de Metallica, que permanecían sorprendidos por sus fantásticas habilidades.
Más tarde, Lars seguía maravillado: “Cliff hizo tantas cosas que es muy difícil detallarlo musicalmente. Estaba muy abierto a la diversidad y las cosas raras. Y en algunos aspectos era bastante contradictorio, porque le fascinaba usar una gran cantidad de melodías y esas cosas”. En este punto de la biografía de Cliff Burton sería demasiado fácil recurrir a clichés y asegurar que nos fue arrebatado ‘en su mejor momento’, o algo así. Sin embargo, desde cualquier punto de vista, este parece haber sido exactamente el caso.

Cliff comenzó 1986, que resultó ser su último año en el thrash metal o en cualquier otro lugar, en un nuevo plano. Cliff estaba evolucionando en todo: su puesta en escena, la técnica para tocar, las habilidades para componer y arreglar canciones y hasta en entender el sentido de los negocios. También se había enamorado profundamente de una nueva novia, Corinne Lynn. Los dos formaron una pareja inseparable, y Corinne era muy querida por los amigos de Metallica.
Ron Quintana dice: “Corinne era hermosa. Yo estaba totalmente enamorado de ella. Todo el mundo quería a Corinne”. Ross Halfin añade: “Cliff era el que tenía la novia tipo estrella de rock, Corinne. Tengo fotos de él con ella. Yo fantaseaba con ella, era una chica de aspecto hispano y él la llevaba en las giras por Estados Unidos. Era la primera vez que veía a uno de Metallica con una novia estable. Cliff iba en serio con ella y eso que él no era exactamente un tipo al que le falten propuestas porque tenía mucha pinta”. Mientras tanto, Harald Oimoen dice: “Probablemente se hubieran casado, estaban cerca de hacerlo. Ella era una gran amiga mía”.
Dada la expectativa que los rodeaba, el inicio del nuevo año habrá hecho pensar a los músicos de la banda que 1986 sería el año cero de Metallica. Y, de hecho, lo fue… aunque no en la forma en que cualquiera de ellos lo hubiera deseado.
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